Benicàssim vivió este viernes una de las jornadas más multitudinarias y reconocibles de su calendario festivo con la celebración del Día de las Paellas, una cita declarada Fiesta de Interés Turístico Autonómico que volvió a convertir el casco urbano en un gran espacio de convivencia, música en directo y gastronomía popular.
Desde primera hora de la mañana, el municipio comenzó a llenarse de ambiente con la despertà por las calles del centro y el tradicional almuerzo solidario en el recinto de fiestas, cuya recaudación se destinó a la Asociación Española Contra el Cáncer. A mediodía, el inicio oficial del Día de las Paellas marcó el momento en el que el aroma a leña y arroz empezó a impregnar calles y plazas.
La práctica totalidad de las 1.350 ubicaciones habilitadas para cocinar paella fueron ocupadas por grupos de amigos, peñas y familias, en una edición que volvió a evidenciar el carácter social y participativo de esta jornada, convertida ya en uno de los principales símbolos festivos de Benicàssim.
Tal como explicó la alcaldesa, Susana Marqués, “el Día de las Paellas es por excelencia la jornada que refleja a la perfección el carácter abierto, cercano y hospitalario de Benicàssim”.
“Una jornada muy esperada por todos y cada uno de los vecinos de nuestra provincia y más allá; una cita que nos reúne a todos alrededor de nuestro plato más emblemático, la paella, pero que es una cita para la hermandad y la convivencia y amistad. Ese día no hay distancias ni diferencias, solo mesas compartidas, risas, aromas y un ambiente único en el que todo el mundo es bienvenido”, manifestó.
El gran evento gastronómico fue apoyado por una amplia representación de miembros de todos los partidos políticos, con el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, como invitado de excepción.
Música en directo
A lo largo de toda la tarde, el protagonismo pasó a la música, con más de 30 actuaciones en directo repartidas por el centro urbano. Calles y plazas se transformaron en pequeños escenarios al aire libre, con conciertos de distintos estilos y propuestas simultáneas que animaron el municipio y mantuvieron un ambiente continuo de celebración.
El tardeo en la carpa de fiestas y las actuaciones nocturnas prolongaron la jornada hasta bien entrada la noche, con una alta participación y una notable afluencia de público también procedente de otros municipios de la provincia.






























La elevada asistencia se vio acompañada por el refuerzo del transporte público, con servicio extraordinario de bus circular y ampliación de horarios en la línea interurbana con Castellón, una medida que facilitó los desplazamientos y contribuyó a reducir el uso del vehículo privado durante toda la jornada.
El Día de las Paellas volvió así a demostrar su capacidad de convocatoria y su peso dentro de las fiestas de Sant Antoni, consolidándose como el gran punto álgido del programa festivo y reafirmando a Benicàssim como referente de una celebración que combina tradición, música y encuentro en la calle.









