Benicàssim reforzó a mediados de marzo el control del mosquito tigre tras las lluvias registradas en los días previos y ante la subida de temperaturas prevista entonces, dos factores que favorecen la proliferación de estos insectos. El operativo se activó con tratamientos larvarios en distintos puntos del municipio y con un llamamiento directo a la colaboración vecinal para frenar la aparición de nuevos focos.
La intervención municipal se centró en zonas urbanas sensibles, donde se intensificaron las aplicaciones sobre larvas para tratar de cortar el problema antes de la eclosión. De forma paralela, la Diputación de Castellón actuó en el entorno rural del Quadro Santiago, uno de los enclaves donde suele concentrarse agua estancada y, con ella, mayores riesgos de proliferación.
El dispositivo se puso en marcha después de las precipitaciones de la semana anterior, ya que este tipo de episodios suele dejar pequeños acúmulos de agua que, junto al ascenso térmico, crean el escenario idóneo para el desarrollo larvario. Los técnicos municipales mantuvieron por ello un seguimiento específico en las áreas más expuestas, con especial vigilancia sobre el humedal del Quadro Santiago.
Los tratamientos se realizaron mediante aplicaciones terrestres directamente en las zonas donde se detectó presencia de larvas, una fórmula especialmente eficaz en esta fase del ciclo biológico del mosquito y que permite actuar antes de que aumenten las molestias para la población.
La mayoría de focos está en espacios privados
Más allá de los trabajos en la vía pública y en áreas naturales, el mensaje principal lanzado por los especialistas volvió a poner el acento en la prevención dentro de parcelas y viviendas. Los técnicos recordaron que cerca del 80% de los focos de cría del mosquito tigre se localizan en propiedades privadas, donde pequeños recipientes con agua acumulada pueden convertirse en criaderos.
Macetas, cubos, platos de jardinería, recipientes al aire libre o piscinas particulares mal mantenidas figuran entre los puntos más habituales. Por eso, junto al refuerzo de los tratamientos, el Ayuntamiento insistió en la necesidad de revisar estos espacios domésticos para evitar que la reproducción del mosquito se dispare con la llegada del calor.
La alcaldesa, Susana Marqués, señaló entonces que el objetivo era actuar de forma preventiva sobre las larvas para evitar su desarrollo y reducir así la presencia de mosquitos en el municipio. “Se trata de una intervención fundamental para anticiparnos a la eclosión de estos insectos y minimizar los posibles efectos que puedan tener sobre la salud pública”, explicó.
Por su parte, la concejala de Medio Ambiente, Vanessa Batalla, avanzó que estas actuaciones continuarían durante las siguientes semanas con el fin de mantener controlada la población de mosquitos y prevenir molestias a la ciudadanía.










