El SanSan Festival bajó el telón de su edición de 2026 con 30.000 asistentes en sus dos jornadas de conciertos y con la sensación de haber logrado reconducir una cita que llegó a estar muy comprometida antes incluso de empezar. La organización se vio obligada a suspender el jueves por el fuerte viento, pero el viernes acudieron más de 15.000 personas y el sábado otras 15.000, según el balance facilitado por el propio certamen, que acabó cerrando la Semana Santa con el recinto lleno y una sólida respuesta del público.
La cancelación de la jornada inaugural tuvo además un efecto inmediato fuera del recinto, ya que el ambiente recayó de lleno en el pueblo. La zona de las tascas se llenó hasta los topes y muchos bares, restaurantes y discotecas del casco urbano vivieron una noche de gran afluencia, al optar numerosos asistentes del festival por disfrutar de la oferta de ocio local. Ese traslado del consumo al centro permitió que buena parte del gasto que normalmente habría quedado dentro del recinto recayera directamente en la economía local.



En ese desplazamiento del ambiente al casco urbano y al frente litoral también hubo espacio para la música improvisada fuera del recinto, con una actuación de Puño Dragón junto a Playachica, en la zona del espigón de Heliópolis, que acabó simbolizando esa primera noche atípica en la que el festival no sonó dentro, pero sí dejó su eco en distintos puntos del municipio.
Guitarrica vuelve a su tierra
La primera jornada efectiva, la del viernes, devolvió al festival toda la energía que había frenado la meteorología el día anterior. Uno de los momentos más especiales lo protagonizó Guitarricadelafuente, muy ligado a su tierra, en un concierto que tuvo un claro sabor local.



El artista actuó con una camiseta de I love Benicàssim durante toda la actuación y fue dejando múltiples menciones y guiños al municipio, en una noche que el público vivió casi como una actuación en casa.
Aquella misma jornada sobresalieron también Rigoberta Bandini, que desató la euforia con uno de los espectáculos más potentes del cartel, y La Casa Azul, que convirtió el recinto en una gran fiesta colectiva. El viernes permitió así comprobar que el festival conservaba intacta su capacidad de convocatoria y su poder de arrastre pese al revés inicial del viento.



La M.O.D.A. encabeza el cierre
La segunda y última jornada, ya el sábado, mantuvo el mismo tirón de público y volvió a reunir a otras 15.000 personas. Entre los nombres más destacados del cierre figuraron La M.O.D.A. y Ultraligera, dos de las actuaciones más celebradas de la despedida, en una noche que estiró el ritmo del festival hasta casi el amanecer. También pasaron por los escenarios María Arnal, Samuraï, Ángel Stanich, Biznaga, Repion, Barry B, Pablopablo, Sanguijuelas del Guadiana o Alizzz.
























El festival bajó así el telón con la sensación de haber reconducido una edición que llegó a estar muy comprometida antes incluso de empezar. La reorganización del cartel permitió finalmente recuperar actuaciones muy esperadas como las de Love of Lesbian y Of Monsters and Men, aunque parte del público se quedó con las ganas de otros nombres inicialmente previstos, como Siloé. Pese al accidentado arranque, el SanSan volvió a demostrar su tirón como gran cita musical de la Semana Santa y dejó también un efecto visible en la hostelería y el ocio del municipio.









