La huelga educativa está dejando una de sus imágenes más contundentes en Benicàssim. El IES Violant de Casalduch registra un seguimiento de hasta el 76% entre el profesorado en una protesta marcada por la denuncia de falta de espacio, escasez de recursos y una creciente presión sobre el personal docente.
El centro atiende actualmente a 1.138 alumnos entre ESO, Bachillerato, Formación Profesional y Régimen Especial, pese a que fue concebido para alrededor de 700 estudiantes. Esta situación ha obligado al instituto a convertir espacios comunes en aulas improvisadas para poder asumir toda la actividad lectiva.
La biblioteca, algunos laboratorios, la antigua casa del conserje e incluso el salón de actos se utilizan actualmente para impartir clase. A ello se suma el deterioro progresivo de unas instalaciones que, según denuncia el profesorado, no han recibido una reforma integral en tres décadas de funcionamiento.
Aulas con calor y falta de personal
Otro de los problemas que más preocupa al claustro es la climatización. Las aulas soportan temperaturas muy elevadas a partir del mes de mayo, mientras que en invierno el instituto depende de una caldera antigua que, según explican desde el centro, presenta fallos frecuentes.
Las reivindicaciones también ponen el foco en la atención al alumnado con necesidades educativas especiales. El instituto únicamente dispone de una plaza y media de Pedagogía Terapéutica y de 13 horas de Audición y Lenguaje, una dotación que consideran claramente insuficiente para la realidad actual del centro.

Además, el alumnado no ha dejado de crecer durante el curso. Desde noviembre se han incorporado 39 nuevos estudiantes, varios de ellos con necesidades específicas de apoyo educativo, lo que ha incrementado todavía más la presión sobre orientación y profesorado especializado.
Burocracia y ciclos sin plazas
La comunidad educativa también denuncia retrasos constantes en la cobertura de bajas tanto de docentes como del personal administrativo y de conserjería. Durante buena parte del curso, el instituto ha funcionado únicamente con un administrativo pese a tener tres plazas.
Los docentes critican además la elevada carga burocrática que soportan diariamente. Informes, rúbricas, valoraciones y documentación administrativa ocupan gran parte del tiempo del profesorado y reducen, según lamentan, la atención directa al alumnado y a las familias.

Las críticas alcanzan también a los programas de refuerzo educativo. El antiguo programa PAM contaba con 46 horas asignadas, mientras que el actual sistema REMA dispone únicamente de 23. El centro reclama igualmente más plazas de Formación Profesional, ya que alrededor de 150 estudiantes se quedan cada año sin acceder a los ciclos solicitados.
Todo este escenario ha acabado desembocando en un fuerte respaldo a la huelga educativa dentro del instituto de Benicàssim, donde los docentes reclaman soluciones urgentes para unas instalaciones y unos recursos que consideran desbordados desde hace años.





