El Mediterráneo empezó dibujado en el suelo del FIB y acabó casi borrado tras tres días de festival. Más de un centenar de especies ilustradas fueron desapareciendo bajo miles de pisadas, en una acción concebida para mostrar de forma visual cómo la actividad humana afecta a la vida marina.
La Fundación Azul Marino plasmó más de 100 especies mediterráneas sobre uno de los recorridos del recinto. El tránsito correspondiente a más de 135.000 asistencias acumuladas fue eliminando progresivamente los dibujos, muchas veces sin que el público advirtiera que estaba completando la propia intervención.

En el suelo podía leerse El primer día de festival había muchos peces. ¿Cuántos ves ahora?, junto a un código QR. La campaña también difundió el mensaje de que, desde la primera edición del FIB, el mar está 1,5 ºC más caliente, acompañado de una pregunta directa: ¿Miramos para otro lado?.
La iniciativa quedó reforzada con vídeos proyectados en las pantallas de los escenarios bajo el lema Un mar lleno de vida y con mensajes de conservación colocados en los baños. La entidad ha mostrado posteriormente en sus redes sociales la evolución de las ilustraciones y el resultado final tras el paso del público.
“Cada pisada que ha borrado una especie es, sin que nadie lo busque, un pequeño recordatorio de lo que pasa cuando no cuidamos el mar”, ha explicado Pablo García, director de la Fundación Azul Marino. “Después de cinco años con el FIB seguimos encontrando formas nuevas de contar que el mar nos necesita y esta vez ha sido el propio público el que, sin saberlo, ha completado la acción”.

La colaboración entre la Fundación Azul Marino y el festival alcanza este año su quinto ejercicio consecutivo. La propuesta ha convertido a quienes acudieron a los conciertos en protagonistas involuntarios de una metáfora sobre la pérdida de biodiversidad en el Mediterráneo.
La fundación desarrolla proyectos de conservación de especies y educación ambiental en la provincia de Castellón. En colaboración con la Fundación Oceanogràfic, gestiona el Centro de Conservación de Especies Marinas de Bellver Blue Tech Zone, donde atiende y monitoriza ejemplares de fauna amenazada antes de devolverlos al mar.





