Una colilla mal apagada, una barbacoa, una quema o una herramienta que desprenda una chispa pueden abrir un nuevo frente cuando los servicios de emergencia ya trabajan al límite. Benicàssim permanece este miércoles 29 de julio bajo el nivel 3 de preemergencia por riesgo extremo de incendios forestales, al igual que el conjunto de la Comunitat Valenciana, en plena oleada de grandes fuegos en España.
El aviso adquiere una relevancia especial por la cercanía del Desert de les Palmes, la presencia de urbanizaciones junto a zonas forestales y el elevado tránsito propio del verano. En estas condiciones, la prevención ciudadana resulta decisiva para evitar que cualquier descuido termine convertido en una nueva emergencia.
El ejemplo más próximo continúa en la Vall d’Uixó. El incendio declarado el pasado sábado permanece activo después de afectar a unas 10.000 hectáreas de la Serra d’Espadà y alcanzar un perímetro estimado de 75,5 kilómetros. El balance facilitado al cierre del martes situaba todavía en alrededor de 10.000 las personas evacuadas.
Más de 600 efectivos contra las llamas
Durante la jornada del martes, el dispositivo de extinción movilizó a 642 efectivos: 342 autonómicos, 235 estatales y 65 procedentes de otras comunidades autónomas. Hasta 34 medios aéreos participaron en los trabajos, aunque la inversión térmica dificultó puntualmente su intervención.
Las últimas imágenes difundidas por el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón muestran las actuaciones desarrolladas en las zonas de Artana y Eslida, además de los trabajos realizados en una nave alcanzada por el incendio. Sobre el terreno, los equipos continúan revisando puntos calientes y tratando de consolidar el perímetro.
La mañana de este miércoles ofrecía algunos signos de mejoría, con puntos calientes menos intensos y extensos que en días anteriores. Sin embargo, el fuego seguía activo y la llegada de temperaturas más elevadas obliga a mantener la máxima vigilancia.
La situación de Castellón forma parte de una emergencia mucho más amplia. El incendio de la Sierra Oeste de Madrid ha afectado aproximadamente a 34.000 hectáreas y ha obligado a evacuar o confinar a más de 56.500 personas, aunque su evolución también comenzaba a ser más favorable.

Más trágico resulta el balance del incendio declarado el 9 de julio en Los Gallardos, en Almería. El fuego, extinguido después de dos semanas y unas 5.200 hectáreas calcinadas, ha causado ya 14 víctimas mortales tras el fallecimiento este martes de una mujer que permanecía ingresada con graves quemaduras.
Estas cifras convierten el mapa rojo de Previfoc en mucho más que una alerta meteorológica. Cada nuevo foco exige movilizar bomberos, brigadas forestales, fuerzas de seguridad, sanitarios y medios aéreos que ya trabajan en grandes emergencias.
Qué está prohibido con el nivel 3
El nivel 3 supone la prohibición general de encender cualquier tipo de fuego en terrenos forestales y dentro de su zona de influencia, que alcanza los 500 metros. La restricción incluye barbacoas y paelleros, incluso cuando estén instalados en áreas recreativas habitualmente autorizadas.
También quedan sin efecto las autorizaciones y declaraciones responsables relacionadas con el uso del fuego, los planes locales de quemas y cualquier utilización festiva o recreativa. No pueden realizarse quemas agrícolas o forestales ni utilizarse cohetes, globos u otros artefactos que contengan fuego dentro de ese ámbito.
Además, entre el 1 de junio y el 15 de octubre está prohibida con carácter general la quema de residuos vegetales agrícolas o forestales en el monte y su zona de influencia. Las excepciones previstas requieren un plan local aprobado, nivel 1 de preemergencia y que los trabajos terminen antes de las 11.00 horas, unas condiciones que no concurren este miércoles.

A estas prohibiciones pueden sumarse cierres de caminos, senderos o espacios naturales decretados para zonas concretas. La población debe respetar cualquier barrera, señalización o indicación de los agentes y evitar acercarse a los incendios para observarlos o grabarlos, ya que puede ponerse en peligro y obstaculizar el paso de los vehículos de emergencia.
La prudencia también exige no arrojar colillas ni cerillas, evitar herramientas capaces de generar chispas cerca de vegetación seca y no estacionar vehículos sobre rastrojos o hierba. Ante cualquier columna de humo o indicio de fuego hay que llamar inmediatamente al 112, facilitar la ubicación más precisa posible y alejarse de la zona.
Mientras centenares de profesionales combaten las llamas en la provincia, prevenir significa también no sumar otra emergencia. En una jornada de riesgo extremo, cada gesto cuenta.





