Las próximas fiestas de Santo Tomás tendrán una ausencia especialmente dolorosa. Michel Edo, uno de los vecinos más conocidos y queridos de Benicàssim, ha fallecido esta semana a los 50 años, dejando una profunda tristeza entre su familia, sus amigos y todas las personas que coincidieron con él durante tantos años de celebraciones.
Benicense de toda la vida, Michel era risueño, bromista y cercano. También uno de esos colaboradores que siempre estaban dispuestos a arrimar el hombro. Durante años trabajó de forma voluntaria junto a la Concejalía de Fiestas en la preparación y coordinación de numerosos actos populares.
Su presencia resultaba habitual en los pasacalles, los desfiles y las carrozas, ya fuera conduciendo vehículos y tractores o atendiendo cualquier necesidad para que cada cita pudiera desarrollarse con normalidad. Una labor discreta, alejada del protagonismo, pero muy apreciada por quienes compartieron con él los preparativos y las largas jornadas festivas.
Una pasión vivida junto a los suyos
La afición taurina ocupaba igualmente un lugar esencial en su vida. Miembro de la Peña l’Afició desde hacía muchos años, Michel era un rostro habitual en la plaza, los encierros, las exhibiciones y los toros embolados, que acostumbraba a vivir junto a familiares y amigos.
Su ausencia será difícil de asumir durante las inminentes fiestas de Santo Tomás. En unos días en los que siempre estaba dispuesto a ayudar, será inevitable recordarlo en cada pasacalle, cada carroza y cada tarde de toros.
Su fallecimiento causa un profundo dolor en su mujer, sus dos hijos, el resto de su familia y su amplio círculo de amistades. Benicàssim conservará el recuerdo de su sonrisa, sus bromas y la generosidad con la que contribuía, sin buscar reconocimiento, a mantener vivas las tradiciones que tanto quería.
Último adiós en Benicàssim
El velatorio ha tenido lugar este jueves 10 de septiembre en el Tanatorio Municipal de Benicàssim. El funeral por su eterno descanso se ha celebrado a las 16.00 horas en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva.
Benicàssim despide así a un vecino profundamente vinculado a su vida festiva y taurina, pero, por encima de todo, a una persona cercana, querida y difícil de olvidar.




