Hay quien se propone correr durante 24 horas, completar un desafío deportivo o llevar su resistencia al límite. Lluís Pérez ha elegido un reto bastante diferente: pasar un día y una noche enteros recorriendo Benicàssim para recoger residuos y conseguir que otras personas se sumen a hacerlo.
La cuenta atrás comenzará este sábado 26 de septiembre a las 10.00 horas y terminará exactamente a la misma hora del domingo. Serán 24 horas de acción prácticamente ininterrumpida para ‘Las manos de Lluís’, el movimiento ciudadano que en pocos meses ha pasado de pequeñas recogidas voluntarias a preparar su iniciativa más ambiciosa.

Lluís pretende completar personalmente todo el recorrido, mientras voluntarios, colectivos y negocios se irán incorporando en diferentes momentos. Y prácticamente ningún escenario quedará fuera: vía verde, playas, escolleras, barrancos, entorno del FIB, estación, casco urbano y hasta las zonas de fiesta durante la madrugada.
De la vía verde a la madrugada
El desafío arrancará entre las 10.00 y las 12.00 horas en la vía verde, desde la zona de la Renegà hacia el Voramar. Tras una pausa para almorzar, la recogida continuará entre las 13.00 y las 15.00 horas por las playas de Benicàssim, con intención de actuar también en las escolleras si el desarrollo de la jornada lo permite.

Por la tarde llegará el turno del barranco del entorno del instituto, entre las 16.00 y las 18.00 horas, para continuar posteriormente por La Santa y la zona del FIB. De 20.00 a 22.00 horas, la acción se desplazará hacia el entorno de la estación y Dolores.
Pero el reloj seguirá corriendo cuando llegue la noche. Tras una parada para cenar, de 00.00 a 4.00 horas Lluís recorrerá el casco urbano y de 4.00 a 7.00 horas llevará la iniciativa hasta la Carpa de la Festa y su entorno, coincidiendo con el final de una de las noches de las fiestas patronales.
Después llegará el último esfuerzo hasta completar, a las 10.00 horas del domingo, las 24 horas.
Concienciar allí donde está la gente
La elección de los lugares y horarios tiene mucho que ver con la filosofía que ha hecho crecer el proyecto. Lluís no se limita a convocar recogidas. Busca precisamente aquellos espacios en los que puede encontrar a más personas y convertir la limpieza en una oportunidad para concienciar.
Así lo hace con jóvenes en espacios naturales, pero también en las inmediaciones de festivales, discotecas o zonas de botellón. Se acerca a ellos, conversa y les anima a recoger aquello que encuentran a su alrededor. Una manera directa y alejada del reproche con la que poco a poco ha conseguido trasladar el mensaje especialmente entre los más jóvenes.

Ese trabajo sobre el terreno se ha multiplicado a través de las redes. ‘Las manos de Lluís’ alcanza ya los 17.000 seguidores en Instagram, después de un rápido crecimiento impulsado por la constancia de sus acciones y el impacto de unos vídeos en los que muestra cómo consigue implicar a personas que encuentra a su paso. En algunas de sus iniciativas han participado también creadores de contenido como Álex Boisset.
Un proyecto que no deja de crecer
La evolución en apenas unos meses da una idea de la dimensión que está adquiriendo el movimiento. En mayo, después de sus tres primeras quedadas oficiales en Benicàssim, unas 80 personas habían participado ya en las acciones y se habían retirado más de 300 kilos de residuos en apenas tres horas de trabajo colectivo.
Ahora, una veintena larga de negocios y colaboradores se ha implicado para hacer posible el reto de este fin de semana. Sus aportaciones han permitido reunir alrededor de 1.000 euros, destinados a material, organización y creación de contenidos. Buena parte de esos recursos podrá reutilizarse en futuras recogidas.
Porque las 24 horas tampoco están planteadas como una meta final. Lluís quiere documentar la experiencia y utilizarla como carta de presentación para llevar grandes jornadas de limpieza a otros municipios de la provincia, adaptando el formato a cada localidad.
La iniciativa mantiene intacto su carácter voluntario y ciudadano, sin interés político, y también el lema que la acompaña desde sus primeros pasos: ‘Benicàssim respira más limpia’.
Este sábado, aquel movimiento que comenzó con unas pocas manos afrontará su mayor desafío hasta ahora: 24 horas para recoger residuos, pero también para intentar que cada vez haya menos que recoger.




