¿Qué harías si una persona cae inconsciente y deja de respirar? ¿Sabrías cómo salvar a un bebé que está sufriendo un atragantamiento? ¿Es imprescindible hacer el boca a boca? Son situaciones que pueden ocurrir en cualquier momento y en las que saber reaccionar durante los primeros minutos puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Con motivo del Día Mundial de la Parada Cardíaca, los profesionales del Centro de Salud de Benicàssim han celebrado este viernes por la mañana una jornada práctica para enseñar a los vecinos cómo realizar una reanimación cardiopulmonar (RCP) y actuar ante un atragantamiento, tanto en adultos como en niños y bebés.

Mediante muñecos de simulación de diferentes edades, el personal sanitario ha mostrado las maniobras que cualquier ciudadano puede aprender para ayudar en una emergencia mientras llega la ambulancia.
¿Qué hacer si alguien cae inconsciente?
Lo primero es comprobar si responde al hablarle y tocarle suavemente. Si no responde, hay que pedir ayuda, llamar al 112 y comprobar durante un máximo de diez segundos si respira con normalidad.
Si respira normalmente, hay que colocarlo en posición lateral de seguridad, siempre que resulte adecuado, y vigilarlo hasta que llegue la asistencia sanitaria.
Si no respira o solo presenta jadeos aislados, hay que comenzar inmediatamente las compresiones torácicas. No es necesario perder tiempo buscando el pulso. Si hay más personas, una puede llamar al 112 y otra buscar un desfibrilador, si lo hay.
Cómo hacer la RCP en adultos: dónde colocar las manos y cuántas compresiones realizar
La técnica consiste en colocar a la persona boca arriba, sobre una superficie firme, y presionar con fuerza y rapidez en el centro del pecho, entre las dos mamas o pezones, sobre la mitad inferior del esternón.
Para hacerlo correctamente, hay que apoyar el talón de una mano (la parte de la palma más cercana a la muñeca) sobre el pecho y colocar la otra mano encima, entrelazando los dedos. Con los brazos rectos y de rodillas junto a la persona, hay que realizar compresiones de entre 5 y 6 centímetros de profundidad, dejando que el pecho vuelva a subir después de cada una.

¿Y a qué ritmo? Los sanitarios recomiendan tener en la cabeza la canción ‘Macarena’, de Los del Río, y seguir su ritmo al realizar las compresiones. Su tempo, de aproximadamente 103 pulsaciones por minuto, ayuda a mantener la frecuencia recomendada de entre 100 y 120 compresiones por minuto.
¿Durante cuánto tiempo hay que hacer las compresiones? Lo importante es mantenerlas sin interrupciones innecesarias hasta que llegue la ambulancia o la persona recupere signos claros de vida, como moverse o respirar con normalidad. Si hay varias personas ayudando, lo recomendable es turnarse aproximadamente cada dos minutos para evitar el cansancio, procurando no interrumpir las compresiones. Si hay un desfibrilador, hay que seguir sus instrucciones.
¿Es necesario hacer el boca a boca? No siempre
Una de las explicaciones más útiles de la jornada ha sido que no es imprescindible realizar el boca a boca para intentar reanimar a un adulto que ha sufrido una parada cardíaca. Las personas que no sepan hacerlo o sientan reparo pueden efectuar únicamente compresiones torácicas, sin interrupciones innecesarias.
Aunque esta técnica ya estaba recomendada antes, su utilización ganó protagonismo durante la pandemia de la covid, cuando se reforzó como alternativa para reducir el riesgo de contagio.
La sanitaria ha explicado que lo fundamental es mantener la circulación de la sangre hacia el cerebro mientras llega la ambulancia. No obstante, quienes sepan realizar el boca a boca pueden alternar 30 compresiones torácicas con dos insuflaciones, una técnica que sigue estando recomendada.
Para realizar el boca a boca, hay que inclinar suavemente la cabeza de la persona hacia atrás, elevarle la barbilla, taparle la nariz con los dedos y cubrir su boca con la nuestra. Después, soplar durante aproximadamente un segundo, comprobando que el pecho se eleva, y repetir una segunda vez antes de continuar con las compresiones.
El mensaje es claro: no saber hacer el boca a boca no debe impedir que alguien intente salvar una vida.
¿Cómo cambia la reanimación en niños y bebés?
En los niños, las compresiones se realizan también en el centro del pecho, pero adaptando la fuerza y la técnica a su tamaño. En los más pequeños, por ejemplo, de 5 a 8 años, suele bastar con el talón de una sola mano, mientras que en los de mayor tamaño o peso pueden utilizarse las dos manos, como en los adultos. Lo importante es comprimir el pecho aproximadamente un tercio de su profundidad, aplicando la fuerza necesaria para que la reanimación sea eficaz.

En los bebés menores de un año, la técnica cambia: se recomienda rodear el tórax con ambas manos y comprimir el centro del pecho con los dos pulgares. Además, hay que mantener su cabeza en posición neutra, sin inclinarla excesivamente hacia atrás para abrir las vías respiratorias.
La sanitaria ha destacado otra diferencia importante: en los niños y bebés las paradas cardíacas suelen tener un origen respiratorio, por lo que las ventilaciones cobran especial importancia.
Por eso, si se conoce la técnica, la reanimación comienza con cinco insuflaciones iniciales. En los bebés menores de un año, hay que cubrir con nuestra boca tanto su boca como su nariz y soplar suavemente durante aproximadamente un segundo, solo hasta que el pecho se eleve. En los niños mayores, se realiza el boca a boca, tapándoles la nariz.

Después, quienes tengan formación específica en RCP pediátrica deben alternar 15 compresiones con dos insuflaciones; quienes no tengan esa formación específica pueden realizar 30 compresiones y dos insuflaciones. Si no saben hacer el boca a boca, deben comenzar las compresiones y seguir las instrucciones del 112.
¿Qué hacer si un bebé se atraganta?
Esta ha sido otra de las demostraciones que han realizado los profesionales sanitarios, especialmente interesante para las familias con niños pequeños.
Si el bebé puede llorar, respirar o toser con fuerza, hay que dejar que tosa y vigilarlo. Pero si no puede respirar con normalidad, toser de forma eficaz o llorar, hay que pedir ayuda al 112 y actuar de inmediato.
La sanitaria ha mostrado cómo colocar al bebé boca abajo sobre el antebrazo, con la cabeza más baja que el cuerpo, y darle hasta cinco golpes firmes con el talón de la mano en la parte alta de la espalda, entre los dos omóplatos, un poco por debajo de la altura de los hombros.
Si no expulsa el objeto, hay que girarlo boca arriba y realizar hasta cinco compresiones en el centro del pecho, utilizando los dos pulgares. Las maniobras se alternan hasta liberar la obstrucción o hasta que pierda la consciencia.

Importante: nunca hay que realizar la maniobra de Heimlich, con presiones en el abdomen, a un bebé menor de un año. A partir de esa edad, si el niño sufre un atragantamiento grave y los cinco golpes en la espalda no funcionan, se pueden realizar hasta cinco compresiones abdominales.
Para ello, hay que situarse detrás del menor, de pie o de rodillas según su altura, rodearle la cintura y colocar un puño entre el ombligo y las costillas, sujetándolo con la otra mano y presionando hacia dentro y hacia arriba. Si no expulsa el objeto, hay que alternar cinco golpes en la espalda con cinco compresiones abdominales, pedir ayuda al 112 y continuar mientras permanezca consciente y la obstrucción no desaparezca.
Unos minutos que pueden salvar una vida
La actividad celebrada en Benicàssim forma parte de una iniciativa de la Agrupación Sanitaria Interdepartamental de Castellón, con la colaboración de la Universitat Jaume I, para acercar a la población las técnicas básicas de reanimación.
El mensaje que los profesionales han querido transmitir es sencillo: no hace falta ser sanitario para ayudar a salvar una vida. Reconocer una emergencia, avisar rápidamente al 112 y saber cómo intervenir puede resultar decisivo mientras llega la asistencia médica.



