La Muerte apareció a caballo por las calles de Benicàssim y no pasó desapercibida. A bordo de un extraordinario carruaje, tirado por una criatura mecánica que movía sus extremidades, giraba la cabeza y expulsaba humo, se abrió paso entre las miradas de asombro de niños y adultos. Fue la imagen más sorprendente de un Halloween que convirtió el centro del municipio en un desfile de criaturas terroríficas, con numerosas familias disfrazadas y carrozas que aportaron imaginación y espectáculo a una celebración que finalmente pudo recuperarse tras su aplazamiento.
El responsable de aquella llamativa aparición fue Guillermo Cyclodelik, artista de Benicarló y creador de Le Cavalier Mécanique, una impresionante estructura móvil en la que el arte, la mecánica y la fantasía se combinaron para dar vida a un caballo de aspecto sobrenatural. El propio artista manejó el conjunto durante el recorrido, despertando especialmente la curiosidad de los más pequeños.
La singular creación incorporaba un entramado de piezas metálicas, ruedas y engranajes que permitían articular distintas partes del caballo, acompañado de efectos de humo que reforzaban su apariencia fantasmagórica. Su puesta en escena fue uno de los momentos más fotografiados y comentados del pasacalle.
De Miércoles Addams a los espantapájaros más inquietantes
Pero la cabalgata ofreció muchas más imágenes para el recuerdo. Las calles se poblaron de brujas, diablos, esqueletos, payasos de pesadilla, magos y personajes cubiertos de sangre ficticia, entre los que destacaron las numerosas caracterizaciones de Miércoles Addams, uno de los disfraces más reconocibles de la jornada.
Tampoco faltaron propuestas especialmente originales, como un grupo de participantes que se transformó en enormes globos oculares ensangrentados, con grandes iris de colores, o personajes misteriosos ocultos bajo máscaras y capuchas oscuras.
El recorrido, desde el Puente de Hierro hasta la plaza de les Corts Valencianes, atravesó la calle Santo Tomás y la avenida Castellón, convirtiendo el centro urbano en un escenario de fantasía y terror ante la presencia de numerosas familias, especialmente con niños pequeños.
Los festeros sorprenden con sus carrozas y caracterizaciones
La participación de los festeros y festeras aportó otro de los grandes atractivos de Halloween. Las jóvenes eligieron convertirse en espantapájaros de estética terrorífica, con sombreros de paja decorados con flores, prendas de cuadros y originales maquillajes, mientras que sus compañeros desfilaron vestidos como figuras encapuchadas de negro, con los rostros ocultos.
Entre las carrozas destacó también una llamativa prisión ambulante, ambientada con barrotes, cadenas y telarañas, en la que viajaban personajes de aspecto siniestro. El conjunto de vehículos y disfraces colectivos añadió variedad a una comitiva que combinó elaboradas caracterizaciones con propuestas familiares.
Al término del pasacalle, los festeros pusieron el toque más dulce a la celebración con el reparto de bolsas de gusanitos y caramelos entre los niños, uno de los momentos más esperados por los pequeños participantes.
Benicàssim celebra por fin su Halloween
La fiesta llegó con una semana de retraso respecto a las fechas habituales. El Ayuntamiento había pospuesto las actividades previstas a finales de octubre para respetar los tres días de luto nacional por la tragedia ferroviaria de Toledo y posteriormente anunció su recuperación entre el 4 y el 7 de noviembre.
Durante estas jornadas, el Casal Jove acogió la entrega de premios del III Concurso de Microrrelatos de Terror y las sesiones del Casal del Terror, mientras que la Torre Sant Vicent abrió sus puertas a una visita guiada especial ambientada en Halloween.
El sábado, además del desfile, la programación incluyó una merienda infantil con animación musical y las esperadas circulaciones terroríficas del Parc del Trenet, que ofrecieron recorridos temáticos durante la tarde y la noche.
Una celebración que permitió a vecinos y visitantes disfrutar finalmente de Halloween, con la creatividad de los disfraces y la participación familiar como protagonistas, aunque fue aquella inquietante figura de la Muerte, avanzando sobre un caballo mecánico entre humo y engranajes, la que dejó la estampa más singular del desfile de Benicàssim.













