Adolf Piquer (PSPV): «Hostelería a la deriva. ¿Qué han hecho para merecer esto?» Nuevo artículo del concejal del PSPV en el Ayuntamiento de Benicàssim, Adolf Piquer, ante el malestar con el borrador de la nueva ordenanza de actividades


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Cuando todo estaba tranquilo, lo han vuelto a hacer. Han encendido una mecha que da motivos a la hostelería local para estallar. El borrador de la ordenanza municipal sobre la actividad en hostelería lleva el sello de los autores del anterior capítulo del culebrón más gris de sus buenos tiempos (2005-2007). ARB/PP o PP/ARB, tanto montan para esto, se encargaron de amargar la existencia a los bares y restaurantes del casco urbano con la determinación de una zona acústicamente saturada que limitaba su trabajo.

Ahora, no contentos con las consecuencias nefastas para Benicàssim en aquel momento, repiten con un órdago a la mayor contra los emprendedores de nuestro pueblo. Siembran la ordenanza de minas de efecto retardado, ponen cortapisas a la actividad con una propuesta legislativa que deja a los bares sin tele, a los restaurantes sin música ambiente, a las tiendas sin hilo musical, a los comercios en silencio absoluto, fúnebre y siniestro. ¿Prefieren un Benicàssim muerto?

¿Qué intereses políticos se esconden detrás de todo esto? Las restricciones innecesarias tienen un objeto; así lo interpretamos nosotros: se trata de colapsar el trasiego de clientes en la trama urbana, impedir que haya movimiento en terrazas y bares, sobre todo en verano.

Esta aportación, que lleva el sello del nuevo concejal de actividades, representante de ARB y recién llegado al equipo de gobierno, apunta a una idea que viene rondando por las cabezas de algunos de los residentes durante años. Quieren desplazar el ocio fuera de Benicàssim; llevar bares, pubs y discotecas a una zona externa o polígono donde los pocos ruidos que queden no molesten a algún elector de peso de esta peculiar asociación.

El resultado de la ordenanza, a corto plazo, supone que se restrinja la actividad hostelera, que los clientes no acudan porque en determinada terraza no podrán ver un partido de fútbol o en determinado local se superponen los ruidos de la cocina, el fragor de cucharas, tenedores, cuchillos y platos en ardua batalla chirriando en los oídos de los comensales. ¿No quedamos en que la música hace que hasta las vacas coman más a gusto en el pasto?

Eso por no hablar de las ocurrencias sobre mejora de instalaciones, que supondrán una nueva inversión en algunos de estos casos. Es decir, gasten ustedes para tener menos clientes. ¿Van a tener que pagar para perder dinero y clientes? Vaya un plan.

Y aún más, al fondo de todo esto la concesión de licencias y la potestad de los gobernantes para darlas y quitarlas. No queremos ser malpensados, pero con el Partido Popular en liza cualquier precaución es poca. O aplíquese aquello de “al indiferente, la legislación vigente”.

Sigamos: el ánimo recaudatorio que se podría derivar de todo este proceso. Esa sería la guinda del pastel que acompaña el aumento del gasto municipal, empezando por la consolidación de ingresos que algunos pusieron como cebo para que picara el pez más ávido.

Conclusión: desde el equipo de gobierno se indica el camino de salida a hosteleros y clientes. ¿Los quieren volver a mandar a otros pueblos justo ahora que teníamos un atractivo? Habrá que ver qué hacemos.

2 comentarios sobre “Adolf Piquer (PSPV): «Hostelería a la deriva. ¿Qué han hecho para merecer esto?»

  • el 15 mayo, 2017 a las 9:43 am
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    En el borrador que he podido leer, echo en falta una limitación horaria para establecimientos que, rodeados de viviendas, en pleno casco urbano y haciendo ruido dentro y fuera del mismo, cierran más tarde de las 4:00 o abren antes de las 9:00.

    El ruido (gritos, música, motos…), la intranquilidad (penetración en viviendas, rotura de elementos ornamentales… ), la suciedad (heces, orina…), etc. que provocan grupos de personas en estado de embriaguez (alcohol y otras drogas) que circulan a esas horas (principalmente de 4 a 9), debería ser combatido, de forma efectiva, en las ordenanzas municipales.

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  • el 30 septiembre, 2018 a las 5:18 pm
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    Pues habrá que ver quién es el dueño de ese local, porque a algunos en cuanto pasa medio minuto de la hora de cerrar ya les han puesto la multa. Precisamente hay un local muy conocido frente a la policía local que se lleva la palma de denuncias por tener música uno o dos minutos después de la hora convenida. Eso invita a malpensar: ¿por qué a unos sí y a otros no?

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