Arquitectos distinguen una villa en el Día Mundial de la Arquitectura


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El colegio de arquitectos distingue una villa de Benicàssim en el Día Mundial de la Arquitectura

La villa (Paseo Bernat Artola, 34) fue obra del arquitecto Enrique J. Roca y se construyó en 1963. Su composición responde a la corriente moderna en la que la arquitectura asumió procesos industriales adaptándose a los tiempos

R.D. // BENICÀSSIM

La alcaldesa de Benicàssim, Susana Marqués, acompañada por el presidente del colegio de arquitectos de Castellón, Jaime Prior, y por la corporación local, han participado en el acto de colocación de la placa distintiva DOCOMOMO (Documentación y Conservación de la arquitectura y el urbanismo en el Movimiento Moderno) a la villa ubicada en el Paseo Bernat Artola, 34 de la localidad. Esta distinción se entrega dentro de la iniciativa del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) para señalizar los edificios del movimiento moderno más representativos de nuestra geografía.

En el caso de la Comunidad Valenciana, este año, una de las distinciones ha recaído en este inmueble benicense situado en el conocido paseo de las villas, pero a una construcción de 1963 y diseñada por el arquitecto Enrique J. Roca Rodríguez.

Como han señalado desde el Colegio de arquitectos de Castellón, así se homenajea «de una parte a los arquitectos que comprendieron y se adaptaron a las circunstancias de aquel período y por otro lado, a los procesos industriales, encaminados a solventar las problemáticas sociales y funcionales, consiguiendo renovar la construcción y condicionar el futuro».

Susana Marqués, ha destacado que este reconocimiento «es una forma de mostrar cómo en nuestro paseo de las villas, conocido por las construcciones modernistas, el estilo y la calidad arquitectónica se ha mantenido en el tiempo y en todas las épocas, los propietarios y los arquitectos han sabido imprimir una esencia de calidad en la arquitectura ejemplar para su época. Así se convierte el paseo en un referente arquitectónico y patrimonial de todos los tiempos».

Según describen los expertos del colegio de arquitectos, «esta villa representa de una manera informal el período de vanguardias en el que se enmarca. El juego de volúmenes elementales donde predomina el color blanco, añadiendo líneas y paños de color como son las bandas azules de los forjados, el rojo de las carpinterías y el negro en las rectas barandillas. Lo que carga a la vivienda de una impactante plasticidad al igual que los trabajos del grupo Stijl. Por otro lado, el uso de la cubierta plana que gira en su esquina para transformarse en el antepecho también delata la presencia de los postulados de la arquitectura moderna planteados por Le Corbusier».

Así mismo, «el generoso tratamiento de los espacios domésticos, el cuidado que ofrece a su entorno y el gran porche y terrazas que se abren para su disfrute son otros de los pilares básicos de esta arquitectura que la convierten en atemporal y merecedora de ser incluida en el registro del DOCOMOMO».

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