Benicàssim ha guardado este martes a las 12.00 horas tres minutos de silencio en memoria de Ana, la enfermera asesinada presuntamente a manos de su expareja sentimental en el centro de salud.
Centenares de vecinos han acudido a la convocatoria frente a la iglesia de Santo Tomás de Villanueva en una concentración marcada por el duelo, la conmoción y el rechazo firme a la violencia machista.



La plaza ha reunido a numerosos compañeros y compañeras del ámbito sanitario, profundamente afectados por lo ocurrido apenas un día antes en su propio lugar de trabajo.
Junto a ellos han estado miembros de la corporación municipal, representantes de las fuerzas y cuerpos de seguridad y responsables institucionales en un acto que ha superado el espacio habitual frente al templo.



El Ayuntamiento decretó dos días de luto oficial tras el asesinato y convocó este minuto de silencio como muestra pública de respeto y apoyo a la familia y al entorno profesional de la víctima.
La subdelegada del Gobierno en Castellón, Antonia García Valls, confirmó durante el acto que los hechos se investigan como un caso de violencia de género y recordó que constituye la primera víctima en la Comunitat Valenciana en lo que va de año y la séptima en el conjunto de España.
Una carta para remover conciencias
La alcaldesa, Susana Marqués, tomó la palabra antes del silencio y leyó una carta dirigida directamente a Ana. “Querida Ana. No sé cómo empezar esta carta sin que me tiemble el alma”, comenzó ante una plaza completamente en silencio.
Marqués recordó que el centro de salud representa un espacio de cuidado y protección y afirmó que su muerte “no es un hecho aislado ni una cifra más”, sino el reflejo de una violencia que “se disfraza de control, de celos, de posesión”.
La alcaldesa apeló a la responsabilidad colectiva para no normalizar ni minimizar la violencia machista y defendió la necesidad de reforzar la educación y la prevención.
Tres minutos de silencio y un aplauso final
Tras la lectura, la plaza guardó tres minutos de silencio, rotos al final por un aplauso largo y contenido en recuerdo de la enfermera.
El acto concluyó con un ambiente de unidad ciudadana en el que vecinos y autoridades quisieron expresar públicamente su duelo y su compromiso frente a la violencia machista.


















García Valls reclamó que “todo el peso de la ley” recaiga sobre el presunto autor y advirtió del riesgo que supone cualquier discurso que niegue o minimice esta lacra. Benicàssim vivió así una mañana de recogimiento en la que el nombre de Ana sonó con fuerza como símbolo de memoria y denuncia.









