El adjudicatario del restaurante de Villa Elisa renuncia

El Ayuntamiento deberá volver a sacar a licitación este bar-cafetería para que pueda ponerse en marcha este servicio en el palacete municipal

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Redacción // Benicàssim

El empresario que resultó ser adjudicatario del restaurante que se quiere construir en Villa Elisa en Benicàssim renunció finalmente al proyecto.

Por lo que el Ayuntamiento deberá volver a sacar a licitación este bar-cafetería si quiere que salga adelante y pueda ponerse en marcha este servicio en el palacete municipal.

Este emprendedor fue el único que presentó su candidatura para regentar este restaurante. En un principio, el anuncio previo de esta licitación levantó un gran interés entre los empresarios hosteleros de la localidad y provincia, pues se trata de una privilegiada parcela a primera línea de la playa del Voramar con una gran mansión histórica, que además ha sido recientemente completamente restaurada.

Condiciones

Pero las condiciones de la licitación finalmente no convencieron a los interesados, que no veían realmente atractiva y rentable la oferta, y solo se presentó uno, Guillermo Arnal Jericó, un empresario que ya tuvo concesiones administrativas en el Grao y que ha terminado por desistir.

La concesión se había producido por un canon de 20.000 euros y uno variable del 5% sobre los ingresos de la actividad a partir del segundo año, y era de 10 años ampliables anualmente por cinco más, un total de 15. 

Para poder abrir este nuevo bar-cafetería en la parte trasera de la parcela es necesario realizar unas obras, que estaba previsto que empezaran el pasado mes de septiembre.

La previsión era poder contar con este restaurante a finales de este año, pero habrá que esperar unos meses más hasta que desde el consistorio se vuelvan a redactar unos nuevos pliegos para conseguir adjudicar el proyecto.

Propuesta gastronómica

Según las condiciones que había marcado el Ayuntamiento, la propuesta gastronómica global tenía que ser atractiva y en consonancia con el entorno donde se ubica, ya que la parte destinada a la cafetería-restaurante se encuentra dentro de un enclave especial. Por lo que su oferta, diseño y decoración deben ser coherentes entre ellos para resaltar las posibilidades de este edificio tan emblemático.

La gestión incluía, además de la prestación del servicio, la conservación de las instalaciones y las obras de adecuación y reparación ordinarias propias del deterioro por su uso. Con todo, se estimó una inversión inicial mínima para su puesta en funcionamiento de 40.000 euros.

Mientras tanto, el palacete sigue abierto como sede de eventos culturales, como es el caso ahora de la exposición de Salvador Dalí, con una colección de 30 obras con un marcado carácter didáctico, que se pueden visitar hasta el 9 de enero, cerrando así el calendario cultural de Villa Elisa de este año. Además, el palacete ha retomado las bodas civiles y es el escenario de ceremonias para enamorados después de 15 años.

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