Hay un detalle del rostro capaz de quitarte años, cambiar tu expresión y hacer que te veas mejor cada mañana sin maquillarte: las cejas. No es una moda ni un retoque exagerado, es una cuestión de equilibrio, armonía y mirada. Y cuando están bien hechas, se nota… pero no se ve.
Ese es el enfoque del servicio de micropigmentación que incorpora el salón de Gina en Benicàssim (calle Santo Tomás, 137 / Telf. 656 84 62 00), de la mano de Belami Vilciu (@belami.pmu en Instagram), campeona mundial en micropigmentación y especialista internacional con más de once años de experiencia y miles de clientas satisfechas.



“Aquí no venimos a dibujar cejas iguales para todo el mundo”, explica. “Venimos a mejorar la expresión de cada persona, respetando su rostro y su piel”. El resultado que busca no es evidente ni artificial, sino ese efecto tan deseado de te veo mejor, pero no sé qué te has hecho.
Cejas naturales, hiperrealistas y adaptadas a cada piel
La micropigmentación actual no tiene nada que ver con los antiguos tatuajes oscuros y permanentes. Belami trabaja con pigmentos orgánicos de última generación que no cambian de color con el tiempo y se atenúan de forma progresiva, permitiendo mantener siempre un aspecto natural y elegante.
La técnica se elige en función del tipo de piel, el estilo de vida y el resultado que busca cada clienta o cliente. No es lo mismo una piel grasa que una piel seca, ni una persona que vive expuesta al sol que otra que apenas se maquilla. Por eso, cada diseño es totalmente personalizado.



El tratamiento suele durar entre una y dos horas y se completa con una revisión al mes para perfeccionar pequeños detalles. A partir de ahí, muchas clientas disfrutan del resultado durante más de un año sin necesidad de retoques.
Mucho más que estética: expresión, confianza y bienestar
Además de cejas finas, despobladas o asimétricas, este servicio ofrece soluciones muy valoradas en casos de alopecia, tratamientos médicos o pérdida total de vello. También es cada vez más demandado por hombres, tanto por motivos estéticos como médicos.
Uno de los trabajos más sensibles y transformadores que realiza Belami Vilciu también en el salón de Gina es la reconstrucción de areola mamaria en mujeres que han superado un cáncer de mama. Un tratamiento que va mucho más allá de lo estético y que permite a muchas mujeres volver a mirarse al espejo con tranquilidad y seguridad.



Con más de 5.000 clientas, formación internacional, participación como jueza en congresos de belleza y premios de primer nivel —entre ellos el primer puesto mundial en micropigmentación de cejas y ojos en Dubái, frente a profesionales de más de 60 países—, Belami Vilciu se desplaza periódicamente al salón de Gina, donde concentra sus citas en días concretos.
Por este motivo, las plazas son limitadas y es imprescindible reservar con antelación. Un servicio pensado para quienes no quieren probar, sino ponerse en manos expertas y acertar a la primera.



























