Los dueños del festival Arenal Sound compran el FIB

La operación se cierra en una de las peores ediciones del festival de Benicàssim, con un balance de 114.000 asistentes que coincide con su 25º aniversario

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Foto: Sara González

Eva Bellido // Benicàssim

Nuevo rumbo para el FIB. La empresa propietaria del Arenal Sound de Burriana ha comprado la marca del Festival Internacional de Benicàssim.

El acuerdo, que está perfilado a falta de rúbrica, permitirá la explotación de la marca durante un periodo de 15 años prorrogable a otros 15.

Ya durante las últimas semanas circulaba el rumor de que el veterano festival de Benicàssim estaba en venta.

El FIB tiene así una ocasión de reverdecer viejos laureles tras cerrar la edición del 25º aniversario lejos de las expectativas generadas.

Contra el pronóstico de los 130.000 asistentes que anunció su director, Melvin Benn, en la rueda de prensa de presentación de esta edición, que se ha celebrado del 18 al 21 de julio, apenas se han registrado 114.000 entradas al recinto. El peor dato de los últimos años y desde que tomaron las riendas del macroevento indie Denis Desmond y SJM Concerts, con Benn al frente.

La organización ha dado a conocer esta madrugada las cifras de asistentes (18.000 el jueves; 31.000, el viernes; 37.000, el sábado; y 28.000, el domingo, para un total de 114.000 entradas al recinto). Lo que dista mucho de los 160.000 del 2018 y 177.000 del 2017.

Foto: Sara González

Las cifras aún son inferiores a los peores años, que se iniciaron desde la crisis del 2013 del festival, cuando se registraron 140.000 ese ejercicio; 120.000 en el 2014; e, incluso, se cayó a los 115.000 en el 2015.

El acuerdo de compra de la marca por parte de los promotores del Arenal Sound, David y Toño Sánchez, con Denis Desmond no incluye asumir ninguna deuda pasada de la sociedad actual.

No obstante, el director del FIB, Melvin Benn, aseguró en la presentación del 25º aniversario que el certamen llegaba a esta edición completamente saneado. También dijo que estaban estudiando medidas para mejorar su rentabilidad.

Las ventas del FIB

A modo de recuento, ésta es la tercera vez que se vende el veterano festival de Benicàssim. La primera, cuando los hermanos Morán, fundadores del FIB y la empresa organizadora Maraworld, lo vendieron al empresario irlandés Vince Power.

Años después, tras entrar en concurso de acreedores a principios del 2013 y con una deuda acumulada de unos cuatro millones de euros a los proveedores, dos de los más importantes promotores de festivales europeos, Denis Desmond y SJM Concerts, compraron gran parte de las acciones apenas dos semanas antes de la celebración de la 19º edición.

Una operación que salvó in extremis la cita, que estuvo a punto de no celebrarse por el plantón de las empresas de montaje a raíz de los impagos acumulados. Entonces tomó las riendas del festival Melvin Benn, director durante seis años.

Tras esta última maniobra, el horizonte está por definir. Lo que queda evidente es que hay muchas cosas por hacer. Y, como vaticinó este periódico, el 25º aniversario iba a ser una edición de incógnitas, con un futuro incierto y nuevos retos.

Incrementar el número de asistentes, perfilar el estilo musical y el tipo de público, el británico o el español, y mejorar el impacto económico son tan solo algunos de ellos.

Balance de los empresarios locales

Y es que el balance para el tejido empresarial local cada año es peor. Según la Asociación de Empresarios de Hostelería de Benicàssim (Ehosbe) muchos han hecho un 60% menos de caja este año en la semana del FIB, en comparación a la anterior edición.

Incluso algunos reconocieron no haber recuperado la inversión que hicieron con las actuaciones que se desarrollaron con motivo del prefestival de este año, Rock This Town.

Y durante los días del FIB apenas se llenaron las mesas en el casco urbano, cuando lo normal en estas fechas de temporada alta era doblar turnos de cena.

Muchos aseguran que ya no les compensa este certamen (al menos como está planteado), «pues el ambiente se va al recinto y las calles se quedan vacías».

Además, algunos hosteleros lamentan que se ha perdido mucho turista tradicional en estas fechas, que huyen de la masificación de los festivales y ese tipo de ambiente. A los comerciantes, según señalan, también les pasa factura.

Ahora queda por ver si el nuevo rumbo conseguirá levantar al FIB y posicionarlo de nuevo en el ránking de los mejores festivales.

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