El PSPV-PSOE reclama al Ayuntamiento que fiscalice con mayor rigor el nuevo contrato de limpieza y recogida de residuos, dotado con 4,7 millones de euros anuales. La portavoz socialista, Paloma Pascual, sostiene que, meses después de su puesta en marcha, persisten «contenedores sucios, malos olores y retrasos en la retirada de restos de jardinería pese al aumento de recursos previsto en el servicio».
El comunicado socialista cifra el presupuesto del contrato en tres veces el del anterior y asegura que incorpora más personal, medios y frecuencias de recogida. Para el PSPV, esa ampliación debía corregir carencias que el municipio arrastraba desde hacía años.
Pascual pide a la alcaldesa, Susana Marqués, que exija el cumplimiento de las condiciones adjudicadas. «Con todos los recursos que hay ahora, Marqués no puede conformarse con anunciar mejoras. Tiene que exigir, contrato en mano, que se cumpla al pie de la letra todo lo que se ha adjudicado y que los vecinos lo noten en su calle», afirma.
La portavoz enumera entre las incidencias que, según su formación, continúan detectándose los contenedores con suciedad y malos olores. También sitúa en hasta una semana los retrasos en la retirada de restos de jardinería, además de señalar la falta de papeleras en algunas zonas y las molestias generadas por cambios reiterados en la ubicación de nuevos contenedores.
Las incidencias que denuncia el PSPV
El PSPV vincula su reclamación con el esfuerzo económico que atribuye a los vecinos desde la implantación de una tasa específica de residuos. Pascual considera que el presupuesto anual de 4,7 millones obliga a ofrecer una respuesta más ágil ante las incidencias y un servicio acorde con el crecimiento de la localidad.
«Los benicenses están haciendo un esfuerzo mayor porque, además de sus impuestos, ahora pagan una tasa específica de residuos», señala Pascual. La representante socialista añade que, si se pide más a la ciudadanía, también debe elevarse la exigencia sobre lo que recibe a cambio.
Pascual recuerda que el anterior contrato de limpieza caducó, según su versión, después de haber quedado desfasado respecto a las necesidades municipales. A su juicio, esa situación aplazó inversiones y mejoras en una población que, según indica, cerró 2024 con más de 20.000 habitantes.
La portavoz también advierte de la repercusión que una limpieza deficiente puede tener sobre la imagen turística. «Benicàssim multiplica su población durante buena parte del año y debemos ser capaces de cuidar la ciudad tanto para la gente que vive aquí como para los miles de personas que nos eligen para pasar sus vacaciones», concluye.




