Benicàssim elimina los escalones de la playa Els Terrers y culmina la preparación de las playas También se están colocando las pasarelas de madera que facilitan el acceso a las playas y que se renovarán tras los temporales del invierno


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El Ayuntamiento de Benicàssim está ultimando la preparación de las playas para este verano. Los operarios de la brigada municipal trabajan a contrarreloj para que todo esté a punto en dos semanas con trabajos a lo largo de todo el litoral.

Desde hace más de tres semanas, las máquinas trabajan en eliminar los escalones que se forman en la playa Els Terrers, en ocasiones hasta de casi dos metros, para mejorar el acceso al mar a los usuarios. Se trata de una máquina “retro excavadora, que va recogiendo con la pala delantera las piedras para nivelarlo y que los usuarios puedan entrar a la playa”, según explicó el concejal de Playas, Clemente Martín.

Quien recuerda que es una tarea que se tiene que acometer cada año, a raíz de los temporales de invierno, “y vamos desmontando los montículos que impiden el baño, rebajando esta parte de la playa”. Para esta nueva temporada, “se ha cambiado la fórmula de rebaje, a recomendación de Costas, para ver si aguanta un poco más”. “Y en algunas esquinas de los espigones ya se está acumulando arena”, indica.

Por otro lado, también se está procediendo a la colocación de todas las pasarelas de madera que facilitan la entrada a las playas a lo largo de todo el litoral. Aunque muchas de estas estructuras se extraviaron o quedaron muy deterioradas con los temporales de este pasado invierno. Por lo que “estamos colocando las que tenemos y a la espera de que nos lleguen más de la Agencia Valenciana de Turismo de la Comunitat Valenciana”, señaló Martí.

Una de las mejoras tras los temporales del invierno ha sido la creación de una red de pasarelas de madera que conecta Els Terrers con la playa Heliópolis, pasando por la zona conocida como el Eurosol, con una inversión de 94.000 euros de Costas.

Las pasarela se ha diseñado con un ancho estándar de 2,25 metros, en madera de pino tratada en autoclave para soportar la erosión climatológica. La actuación se completa con dos zonas estanciales y de reparto de la circulación peatonal, situadas en los extremos sur y norte del tramo en cuestión.

Estas zonas, convertidas realmente en miradores, tienen una superficie de 45 m2 (norte) y 100 m2 (sur). En total, es una superficie de estructuras de madera de uso ciudadano de 650 m2.

El presupuesto de la obra incluyó también la reposición de arena de la playa, tras el descarne del último temporal.

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