El reparto de ubicaciones del Día de las Paellas ha vuelto a confirmar este lunes el enorme tirón de la cita más multitudinaria de las fiestas patronales. En apenas cinco horas se han asignado 1.239 de las 1.350 ubicaciones disponibles, lo que supone cerca del 92% del total, quedando únicamente 111 espacios libres que podrán solicitarse a partir de este martes a las 10.00 horas en el Ayuntamiento.
Desde las 8.00 horas, centenares de vecinos han pasado por los cuatro puntos habilitados para el reparto —Casal Jove, Garrofera, Espai de la Música Mestre Vila y Centro de Formación Josep Barberà i Ceprià— siguiendo el orden marcado por los tíquets oficiales. La elección directa del lugar donde cocinar ha vuelto a ser el momento clave de la mañana, con grupos accediendo cuando se llamaba su número.
La rapidez con la que se han agotado los espacios no ha sido casual. Detrás del reparto de este lunes hay un proceso que ha arrancado días antes, con la activación de prelistas vecinales desde la madrugada del sábado y el reparto de los tíquets oficiales durante la tarde del domingo, un sistema ya asentado en estos últimos años.
Madrugar para elegir el sitio deseado
Para muchos participantes, madrugar dos días antes del reparto ha resultado determinante. Joaquín Bernat, que participa este año por primera vez, ha logrado el número 36 en el Casal Jove, con un objetivo muy concreto. “Para poder cocinar delante de casa hay que estar desde el primer día. Si no madrugas el sábado, luego ya no llegas”, explicaba tras asegurar su ubicación en la zona de Casa Bellas.
La misma lógica se ha repetido entre la hostelería. Piluca Monfort, del restaurante 4Bis, ha subrayado la importancia de asegurarse un buen punto. “Tenemos que tener los números sí o sí, porque si no, no tenemos terraza y no podemos servir las paellas”, señalaba tras completar las tres fases del proceso, desde la prelista del sábado hasta la elección definitiva de este lunes.








































































La organización previa también ha requerido implicación vecinal. “Siempre tiene que haber gente para colaborar y que la lista sea real”, añadía Monfort, quien fue la primera este año en La Garrofera, recordando que durante el fin de semana varias personas se han quedado vigilando las hojas para garantizar que se respetara el orden. El esfuerzo ha tenido recompensa al situarse este año en los primeros puestos.
En otros puntos del municipio, la escena se ha repetido. Elena Rocamora, desde el Josep Barberà i Ceprià, ha confirmado que el objetivo compensaba la espera. “Queremos ponernos cerca de casa, por la zona de la frutería Carmen”, ha afirmado tras varios días pendientes de los turnos.
El reparto de este lunes ha cerrado así una antesala que ya forma parte del propio Día de las Paellas, con madrugones, listas vecinales y decisiones muy meditadas que vuelven a demostrar que, en Benicàssim, la fiesta empieza mucho antes de encender el fuego, el próximo 23 de enero.









