El ‘empastre’ con la piscina municipal


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Hace unos pocos días el equipo de gobierno PP-ARB convocó un pleno extraordinario para aprobar un cambio en el presupuesto municipal por importe de 1.100.000 euros, para “pagar” el coste de la obra de la empresa concesionaria que abandonó la gestión de la piscina municipal.

Sí, querido lector/a, los que hoy mandan, los de la mayoría absoluta, han tenido que hacer un importante recorte en los dineros públicos, en perjuicio de todos/as los ciudadanos/as, especialmente en políticas de empleo, en beneficio del grupo empresarial más importante del municipio.

Tal y como EU dijo en ese pleno: “hoy el grupo empresarial es más rico, y el pueblo más pobre”. No se puede entender, desde el sentido común y la lógica democrática, que una empresa que tiene la obligación de gestionar un servicio público como la piscina municipal, incumpla sus obligaciones, abandone la concesión, y los del PP-ARB respondan “diseñando un escenario administrativo que favorece a la empresa en detrimento del municipio”.

Sin entrar en las posibles relaciones, que consideramos incompatibles, especialmente desde el plano ético, entre integrantes del equipo de gobierno y el grupo empresarial, ya que varios de ellos, incluida la alcaldesa, es de sobra conocido que tienen, o han tenido relaciones con esta empresa privada.

Nos parece vergonzoso, que estén llevando a cabo una estrategia de aceptación de la renuncia de la empresa, indemnización a la misma y permitiendo que la piscina esté cerrada. Además, desde el sentido estricto del término, han mentido, dijeron que estudiarían un modelo de gestión social de estas instalaciones y lo han descartado desde el minuto cero, dijeron que “sincronizarían” el pago de la obra con la petición de daños y perjuicios, y lo han incumplido; dijeron que abrirían estas instalaciones lo antes posible y llevan más de 6 meses cerradas…etc.

Por más excusas y justificaciones que quieran improvisar, lo que está muy claro es que el grupo empresarial, debido a la acción del PP-ARB, ha conseguido desprenderse de un servicio que “no le era rentable”, además cobrará una millonada por las obras ejecutadas.

Por cierto, ya la alcaldesa dio a entender que la cifra será muy superior al millón cien mil euros; encima “salen de rositas” e incluso podrán volver a presentarse para una nueva concesión “más rentable”. Y todo ello, a costa de recortar el presupuesto municipal, en prácticamente todas sus partidas: empleo público, contratos laborales, pavimentación, alumbrado, políticas sociales, juventud, turismo, medio ambiente, cultura…etc.

De todas estas circunstancias, cualquiera, con independencia de su ideología, puede reflexionar sobre una pregunta, cuya respuesta puede ser muy preocupante, en términos democráticos: ¿quién manda en este municipio?

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