Así fue el primer gobierno de la democracia en Benicàssim, tras la dictadura franquista Un equipo de gobierno formado por 11 concejales de varios colores políticos y liderado por el entonces alcalde Domingo Tárrega


Foto Copyright:

Eva Bellido // Benicàssim
Así fue el primer gobierno de la democracia en Benicàssim, tras el fin de la dictadura franquista, en la legislatura que comenzó en 1979, tal y como relatan algunos de los protagonistas a este periódico.

Un equipo de gobierno formado por 11 concejales, de varios colores políticos; y liderado por el alcalde, Domingo Tárrega, primer alcalde del regreso de la democracia.

«Entonces todos teníamos delegación en el gobierno, no había diferencia entre equipo de gobierno y oposición», explican los exconcejales Fulgencio Sánchez, Javier Tárrega y Rafael Julve, que se volvieron a reunir este viernes, 15 de junio, con motivo del homenaje a su excompañero de gobierno Antonio Gimeno Roca, nombrado Hijo Adoptivo de Benicàssim.

Por aquel entonces la separación entre equipo de gobierno y oposición todavía no estaba claramente definida.

Diversidad política

En aquella corporación, tres pertenecían al partido del alcalde, Agrupación Democrática Independiente de Benicàssim (ADIB), Rafael Julve, que ocupaba la Concejalía de Urbanismo; Javier Tárrega Bellido, al frente de la delegación de Fiestas y Hacienda, y que fue el primer concejal de Fiestas de Benicàssim; y Fernando Bellido Bernal.

Otros cuatro ediles formaban parte de la Unión de Centro Democrático (UCD), el partido liderado por Adolfo Suárez; Fulgencio Sánchez, que encabezaba las Concejalías de Deportes y Policía; Juan Bonet, que lideraba la de Turismo y padre del actual portavoz y concejal de Compromís, Joan Bonet; Alberto Martínez (Obras, brigada); y Fidel Gómez.

Por el PSOE estaban como concejales Antonio Gimeno, quien desempeñó su trabajo en Cultura en varias legislaturas, entre otras tareas; y Javier Tárrega Bernal, «hermano del alcalde, pero que estaban en distintos grupos políticos», según apuntan Javier Tárrega Bellido, Fulgencio Sánchez y Rafael Julve a este diario.

Además, Javier Tárrega Bernal estaba de diputado por Castellón en las Cortes de Madrid, recuerda el benicense Domingo Ferrando.

Y también había un edil del Partido Comunista, José Escoín Calpe. Aunque según reseña Ferrando, primero tomó posesión Rafael Llorens, aunque solo pudo desempeñar sus funciones durante una semana por problemas de salud.

Javier Tárrega Bellido recuerda que había un total de «22 delegaciones» y «nos las repartimos».

De algunos concejales de aquella primera legislatura este periódico no ha logrado tener acceso a más datos para ofrecer una información más detallada. Pero todos trabajaron por Benicàssim y forman parte importante de su historia.

Alcalde en funciones

Fulgencio Sánchez recuerda con alegría y nostalgia aquella época política. «A mí el alcalde, Domingo Tárrega, me nombró teniente de alcalde sin ser de su partido».

«Ese día del nombramiento el alcalde tenía el taxi en la puerta esperando, se marchaba a Kuwait y estuvo fuera de aquí. Así que el primer alcalde oficialmente fui yo. Los primeros meses me tocó asumir la alcaldía sin tener ni idea, porque yo estaba recién llegado del deporte (el ciclismo) y de mis últimos años en Portugal».

«Éramos 11 compañeros y cada uno eligió la delegación que quiso. Todos trabajábamos para todos y sin diferencias de ninguna clase», apunta.

Aunque luego en las votaciones se reflejaba la opinión de cada partido en cada uno de los puntos.

Hitos

Entre los hechos importantes de esta época que marcaron en la historia de Benicàssim está la creación de la Fiesta de las Paellas, que comenzó a celebrarse un sábado, 19 de enero de 1980, con Javier Tárrega Bellido de concejal de Fiestas y Domingo Tárrega de alcalde.

También se confeccionó la primera comisión de fiestas, con un representante de cada partido y cada asociación del municipio.

Asimismo, se produjo la adquisición de Villa Elisa, que según apunta el actual concejal socialista Adolf Piquer, «se acordó comprarla en plenario del 15 de febrero de 1982».

En el momento de su puesta en venta, la corporación municipal reaccionó con agilidad para comprar tan emblemática construcción por el precio de 60 millones de pesetas, a pagar en varios años. Según recordó Javier Tárrega Bellido, que lo vivió en primera persona, «teníamos que pagar 30 millones el primero año, 15 el siguiente y otros 15 el siguiente».

Y destaca especialmente el desvío de la N-340 y el ‘nacimiento’ de la calle Santo Tomás, según apunta el actual portavoz de Compromís, Joan Bonet.

En los siguientes años…

Bonet también añade que en los siguientes años se hicieron actuaciones tan importantes, desde la delegación de Turismo que dirigía su padre, como «la construcción del primer paseo marítimo, entre la Torre Sant Vicent y l’Almadrava»; y se trabajó «en la mejora de las playas, pues entonces no había espigones y las playas eran pequeñas y, algunas, con piedras».

Juan Bonet, además, quería que Benicàssim tuviera un puerto náutico, pero al final no pudo ser.

Destaca la salvaguarda de las Villas del Paseo Pilar Coloma, gracias a la firmeza también de otros concejales como Antonio Gimeno, frente a la tendencia de las edificaciones de altura a primera línea, respetando así el patrimonio arquitectónico de esta zona de costa y garantizando un modelo turístico de calidad.

Y el proyecto que sería decisivo para la actual fisonomía urbana de la localidad. Entre los años 1983 y 1987 se organizaron reuniones periódicas con el Ministerio de Fomento para el estudio del desvío en el trazado de la vía del ferrocarril.

Sin olvidar, la puesta en funcionamiento de lo que hoy se conoce como la Casa de la Cultura, edificio emblemático que se activó por el empeño de Antonio Gimeno y de Palmira Pla en dotar de servicios modernos, lugar de lectura y de concentración de actividades del intelecto a la ciudad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *