Un paseo puede acabar en una nueva lectura. Benicàssim ha sacado los libros a la calle con la puesta en marcha de sus primeras ‘Bibliotecas Viajeras’, dos casetas ubicadas en el parque Europa y la plaza País Valencià donde cualquiera puede coger o dejar un libro de forma gratuita.
La iniciativa, que coincide con el Día Internacional del Libro, convierte espacios cotidianos en pequeños puntos de encuentro cultural y busca integrar la lectura en la vida diaria, más allá de bibliotecas o entornos cerrados.
El sistema es sencillo y directo: una persona deja un libro que ya ha leído y puede llevarse otro. Una dinámica basada en la confianza que pretende dar continuidad a las historias y ampliar el número de lectores sin coste alguno.
La alcaldesa, Susana Marqués, ha destacado el alcance de esta propuesta: “a través de distintos puntos de intercambio repartidos por el municipio, que vecinos y visitantes puedan coger un libro, leerlo y devolverlo después, o dejar otro para que continúe el recorrido. De esta manera, el hábito de leer sale al encuentro de la gente y forma parte, ¿por qué no?, de la experiencia de vivir y disfrutar Benicàssim”.
Estos espacios, conocidos como ‘bookcrossing’ o bibliotecas libres, eliminan barreras de acceso a la lectura y permiten que los libros circulen de mano en mano en cualquier momento del día.
En este sentido, la concejala de Cultura, Rosa María Gil, ha puesto el foco en el componente social de la iniciativa: “Queremos que las Bibliotecas Viajeras despierten la curiosidad y sean otra forma de disfrutar el espacio público. A través de distintos puntos de intercambio repartidos por el municipio, vecinos y visitantes pueden coger un libro, leerlo y devolverlo después, o dejar otro para que continúe su camino y encuentre nuevos lectores”.
Fabricadas con materiales reciclados
Además, el proyecto incorpora un enfoque sostenible. Las casetas han sido fabricadas por la brigada municipal con materiales reciclados, una decisión que refuerza el compromiso con el aprovechamiento de recursos y reduce el impacto ambiental.
La propuesta arranca como prueba piloto en dos ubicaciones estratégicas y permitirá medir la respuesta vecinal antes de plantear su posible ampliación a otros puntos del municipio.








